Métodos Naturales, ¿Anticoncepción católica?

La Píldora y la libertad de la mujer

Hoy en día, en nombre de una falsa liberación de la mujer se utilizan términos como derechos sexuales y reproductivos, donde se busca la autonomía de la mujer para que ella pueda tomar decisiones respecto a su sexualidad, el número de hijos, la maternidad y la vida. Esta liberación es un fenómeno que tiene sus inicios en la Ilustración, para cobrar gran fuerza durante la Revolución francesa y luego establecerse como una nueva forma de concebir el rol de la mujer a partir del siglo XX.

En este ensayo se quiere demostrar que los anticonceptivos no han sido ese eje liberador para la mujer al darle total autonomía sobre la manera de ejercer su sexualidad y su posición frente a la maternidad. Por el contrario, lo ha exacerbado. A través de la historia de la emancipación de la mujer, a partir de la mala comprensión de textos religiosos y de una opresión real que existió históricamente se desarrollan puntos referentes a la ideología de género que desvirtúan la realidad femenina, su sexualidad y sus dimensiones biológicas, psicológicas y sociales.

Al existir un cambio en el rol de la mujer, en la comprensión de la sexualidad humana lejos de lo instintivo y animal, se genera también un cambio de rol en el hombre y dejan de reconocerse como personas complementarias, que necesitan el uno del otro, para pasar entonces a competir el uno contra el otro en el mercado laboral y en el ejercicio de la sexualidad creyendo que deben rivalizar para igualarse en valor, olvidando que son iguales en dignidad.


Los anticonceptivos traen controversias desde la bioética ya que también desnaturalizan el acto sexual, separando su carácter unitivo de su carácter procreativo; atentan contra la vida del ser humano, especialmente el ser humano por nacer, y despojan a la mujer de su verdadera identidad afectiva y psicosexual.

El surgimiento de nuevos derechos, en este caso los llamados, sexuales y reproductivos, ha reforzado la legítima conquista de la autonomía femenina, pero ha ocasionado su hipertrofia. Este fenómeno lleva a consecuencias como el uso de métodos anticonceptivos que intentan liberar a las mujeres de uno de los fines del ejercicio de la sexualidad: el embarazo. En este escrito se hace una reflexión sobre el origen de la emancipación de la mujer, que va desde la inadecuada interpretación de los textos veterotestamentarios; pasa por los cambios en el papel de la mujer en la vida de la sociedad; la reivindicación de algunos de sus derechos secularmente conculcados; hasta el surgimiento de la llamada liberación femenina. Este itinerario ha cristalizado en la ideología de género, como refinado producto de una liberación sexual, que ha ocasionado en la mujer una desnaturalización de su sexualidad y sus dimensiones biológicas, psicológicas y sociales.

Es difícil establecer que los anticonceptivos vinieron a liberar a la mujer del yugo del hombre ya que en la actualidad la mujer se encuentra sometida al deseo de este, separándola de su dimensión fecunda y materna, siendo identificada solamente como un objeto de deseo también por ella misma, pues al consentir el uso de anticonceptivos, al igual que el hombre que la utiliza, esta solo se interesa en el placer del sexo, dejando que el hombre la trate como tal. Los anticonceptivos han alejado a la mujer de su dimensión biológica al separar el ejercicio de la sexualidad de la procreación; de su dimensión afectiva, al asumir la sexualidad desde una óptica reduccionista basándose en la genitalidad; de su dimensión social, al ser considerada un factor económico y político en los sectores laborales que ha llevado a la ausencia de políticas que protejan su labor como figura fundamental en la estructuración del hogar y la crianza de los hijos, y de su dimensión espiritual al cerrarse a la maternidad, entendida como una dimensión que da identidad a la psicología femenina



Ludwin Alejandro Pérez López.
Clave 18.



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